Cuatro pasos sencillos
- 1Anota dónde duele, cuándo empezó y qué lo alivia o empeora.
- 2Muévete con suavidad y evita forzar.
- 3Mantén una buena hidratación y un descanso regular.
- 4Pasa a nuestros consejos más concretos de arriba si encaja con tu molestia.
Si es muy intenso o repentino, busca atención inmediata.